VENCER o VENCER

Si hay algo que no podemos ignorar es que, a lo largo de las Escrituras, la naturaleza de Dios siempre expresa victoria y triunfo, y por eso todas sus promesas para nosotros son en el sí y en el amén, porque Él se mueve por medio de la fe, en esa certeza de que lo que el dijo que va a suceder, sucederá…Él no se mueve en la duda, en la incredulidad, en el negativismo, ni mucho menos en la derrota.Con Dios no hay opciones intermedias, ¡Él nos ha llamado a vencer o vencer!

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