DUERME (Descansa), pero luego DESPIERTA (Actívate).

La palabra de Dios dice que el mucho sueño lleva a la pobreza, pero de igual manera el cansancio te tendrá mal humorado y no te permitirá escuchar la voz de Dios con claridad.

Tu descanso es una prioridad, pero levantarte y empezar tu día alabando y glorificando a Dios también lo tiene que ser.

 

Recuerda lo que haces diariamente, determina lo que llegaras a ser permanentemente.

 

Salmos 103:1-5 dice
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
El es quien perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias; El que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.

Que tengas un excelente día bendecido. Abrazo grande